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Anatomía política

Desde los “Gloriosos 30”, España ha sido pasto de redundantes y profundas crisis: financieras, agrícolas y ganaderas, políticas y sociales…civiles. Del esplendor de nuestra fusión pasional con Cuba y Latino-América, que nos hundió mortalmente con su pérdida, España siempre ha tenido el rostro adecuado a la realidad socio-política del momento.

Observemos como, después de dos repúblicas agonizantes, vino Paquito a dar un semblante de unidad patriótica y nacionalista que, con su inocente cara de bobalicon (que luego se supo, correspondía al nivel de sus estudios y conocimientos…) solo convenció a la mitad del país, después de dejar atrás innumerables muertes y destrozos.

Cuando por fin la palmo (que, qué descanso, por cierto…) apareció en el pasillo Adolfin, nadie de lo mas adecuado, con una cara mas insulsa e inexpresiva, para representar la transición, o momento aburridísimo en España, donde los rojos fingían ser nacionalistas a ratos, por si acaso, y los nacionales iban a misa el domingo, mientras se iban viciando, el resto de la semana, mirando las películas super-atrevidas y llenas de culos, mas que de hilo conductor, de Esteso y compañía.

Nuestra gran esperanza fue el socialismo de Felipin, que trajo un soplo de aire al país en un momento, por lo mas, paradójico, de la ascensión de España a la mundializiación: en sus discursos, sus narinas hinchadas daban ganas de luchar por el cambio, igualito, igualito como en su eslogan…

Aunque con él empezaron los abusos de poder, o mas bien empezamos a saber que desde siempre esos abusos habían existido, fuese quien fuese el mequetrefe que nos representase…

Pero lo que mas nos gusta a los españoles es siempre dar oportunidades a todos…así somos de buenos que llevamos decenios balanceándonos de un malísimo dirigente a otro, poco importa su color político, que ya sabemos, no nos han llevado muy lejos, por ser amable y quedarme corto.

Personalmente, llegué incluso hasta dejar el país y exiliarme cuando Aznar fue elegido, ya que sus bigotes me daban miedo. Quise de nuevo regresar cuando Zapatero fue nombrado, pero pronto emano de sus inocentes ojos azules y su boca siempre complaciente, un mensaje de inoperatividad e impotencia, por lo que decidí quedarme donde estaba.

El rostro del actual presidente encierra una España arcaica, vieja, testaturada, patriarca, egoísta, fraudulenta, discriminatoria, injusta, racista, pesetera, extremista, y aquí, si que me quedo corto. Para nada su rostro refleja la sociedad que nos espera de forma inminente.

A pocos metros de la llegada, ¿qué corredor representara la España de hoy? ¿Existe acaso entre los candidatos el rostro del que realmente nos represente? Y de hecho…¿por qué cuesta tanto aceptar que Cataluña se separe de España? Pues, porque pierde su cerebro… (hay quién dice que Cataluña podría ser excluida de Europa, que se quitaría de encima su talón de Aquiles…) aunque éstas, son otras cuestiones anatómicas…

Escrito por Anónima

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