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BAROLOGÍA: Dos átomos de carbono, cinco de hidrógeno y un grupo hidroxilo

Es el alcohol, sobre el que se ha desarrollado la humanidad, desde que nuestros abuelos los monos descubrieron lo contentos que se ponían si tomaban unas frutas fermentadas. Mi admirado Faustino Cordón, biólogo de formación marxista, afirmaba que el dominio del fuego, permitió cocinar y por ello, la evolución de la especie humana; sin discutirle, faltaría más, apostillaría que fue el descubrimiento del alcohol lo que permitió el desarrollo de la sociabilidad humana y su evolución.

¿Se imaginan una sociedad en que las disputas se resolvieran mediante luchas?, creo que la superación de las diferencias mediante “vamos a tomar una copita”, ha logrado generar sociedades complejas. Me argumentarán y no sin razón que en el oeste americano allá por el XIX, los duelos se hacían en el saloon, tras vaciar de un trago un vaso de whisky, así como las peleas multitudinarias que acababan con la decoración del local, nunca con éste, que seguía siendo el centro de la vida social del poblado. Y esto me recuerda una definición de bar, “bebida, sociabilidad y comida”.

La máxima sofisticación, según mi humilde opinión, ha llegado con la coctelería, que fue un invento de los americanos, al igual que la bomba H pero mejor. El cóctel es una mezcla de bebidas que se ligan y dan una con características propias, que adquiere una naturaleza diferente que adquiere nombre propio. Llegado a este punto podría decir llevado por la sin razón del momento, que un Estado es como un cóctel que si se le quita un componente, se convierte en otra cosa, pero no voy a dejar que los imbéciles me arruinen estas letrillas.

El cóctel exige varios requisitos, uno de ellos es la precisión, nada que ver con los cocteles de voramar, donde la composición en base a mezclas de forma aproximada da lugar a un cóctel aproximado. Los baristas especialistas, utilizan los “toques” con la precisión de un profesional experimentado, lo otro sería lo mismo que dejar hacer una operación a corazón abierto a un Residente de primer año de especialidad. Desde aquí mi reconocimiento a las escuelas de hostelería que sacan excelentes profesionales.

La otra característica es el cosmopolitismo, la universalidad que lleva al buen vivir y beber sin prejuicios. De “El gran libro de los cócteles”, que leí por 1980, del gran maestro José María Gotarda que fue el que me desasno en el tema, me dejó impresionado, que a pesar de provenir de una familia de hosteleros, fue después de pasar por la marina mercante cuando se dedicó a la coctelería. No es necesario ver mundo para ser cosmopolita, es un estado de ánimo, véase el ejemplo de Perico Chicote, que veraneaba en Panticosa y visitaba Moscú acompañando al Real Madrid, que para eso rezaba el pasaporte español, que no era válido para ese destino.Barologia Sept2017

Cada momento y ambiente tiene su cóctel, en este punto estoy dudoso de si me apetece “Aromes de Monserrat” o “Truenos y relámpagos”, el primero se puede localizar en http://hazlicorescaseros.blogspot.com.es/2016/03/aromas-de-montserrat.html y el segundo se prepara con:

  • 1 huevo (importante).
  • 1/5 de ron.
  • 4/5 de coñac.
  • 1/2 cucharada de azúcar.

Se prepara en coctelera, con hielo. Se sirve en vaso bajo con un pizco de pimienta blanca.

Está muy indicado contra la debilidad general, tomándolo en noches de tormenta.

Pensándolo bien me quedo con el Dry y que se vayan a la mierda.

 

 

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