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BAROLOGÍA: Historia morueca, balduenda y mostrenca, aledaña a la trashumancia valenciana

El pastor desencajado y ahíto de runrunes que le pasaban por la cabeza, llegó al bar de nombre cervantino “El Guzpátaro”, que atendía una mesonera experta en pitanzas, letras y en cosas de la vida, cuando lo vio entrar, sabiendo de sus gustos y aficiones, no dudó en ofrecerle una copa de manzanilla “La Guita”.

Le esperaban otros pastores que sabían de su desasosiego, al verlos se sintió reconfortado y apenas sentado, lanzó sus sentencias.

-Sabéis de mi problema, siguiendo la costumbre  del buen rebaño, puse a los moruecos por delante, cada uno  tiene sus seguidoras y así todo es más fácil, de todos tenía una oveja morueca que era la mejor, bien cuidada, ancha de carnes, siempre dispuesta a encabezar el rebaño, …¡ y pobre la que se saliera!.-

– Lo sabemos-

Respondió otro pastor.

Otro dijo,BAROLOGIA

 -Ningún morueco, podía competir con ella. ¿Pero qué pasó para que el rebaño empezara a desbarajustarse? –

El pastor, dueño del rebaño, precisó:

-Un día, la cola del rebaño dio muestras de nerviosismo, es cierto que los moruecos y las preñadas, comen los mejores pastos, también que, por las leyes de la Mesta, en caso de intervención de la justicia, estas no pueden ser requisadas por deudas del rebaño. Pero todas mis ovejas parecían de acuerdo con su posición.

Del nerviosismo pasaron directamente a empentar para desplazar a la cabeza. También tengo que deciros que la oveja morueca, llevaba unos días como despistada, y se convirtió en una oveja balduenda, era como si el rebaño le importara un pito, vamos que a su aire.-

 Los pastores hicieron una muestra de extrañeza, vaciando el resto de sus vasos de buen vino utielano, poco tenían que añadir.

Solo uno, se quedó con cara de pensar, mientras lanzaba una mirada cómplice con la mesonera, que además de todas las cualidades, antes descritas, sabía en las cosas de los números y en contar. Y apostilló:

-Es fácil, estos últimos años las lluvias han sido escasas y mientras había pasto para todas las ovejas, no has tenido problemas, pero ahora no se conforman con que solo las primeras se llenen la tripa, digamos que a diferencia de otros rebaños el tuyo no solo pastaba por los terrenos comunales,  también lo hacían por las fincas particulares a los que otros rebaños no tenían acceso o al menos con la regularidad y favor del tuyo. En otras palabras estaban muy mal acostumbradas.-

La mesonera asintió mientras llenaba otra vez la copa, con la olorosa manzanilla “La Guita”. Bebida con la que se diferenciaba del resto de pastores. También intervino en la conversación.

-Pero lo importante es ¿cómo acabó el rebaño? –

-Malamente-, respondió el compungido pastor, -La oveja cada vez marchaba más a su bola, a veces empujada por otras y otras por su propio sentido, al final dejó de interesarle el rebaño y acabó perdida, se convirtió en un mostrenco. Al principio lo sentí ya que me había dado un gran servicio pero luego fue como un alivio, ya se sabe que los moruecos son de carne dura y solo sirven para lo que sirven. De todas maneras acabaré vendiendo el rebaño y haciendo otro más pequeño, pero que me haga caso.-

El padre estaba enfrascado en esta historia, con la esperanza que el niño se aburriera y se durmiera de una puta vez, hasta que oyó su voz que decía:

– y ahora dime papá, ¿Qué tiene que ver lo de la trashumancia valenciana del título? –

Y el padre,  cabreado, respondió:

-Para rellenar, cariño, para rellenar- 

Julio García

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