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BAROLOGÍA: LOS BARES Y EL NACIONALISMO

Los bares/cafés han sido motores de la historia, esta afirmación que puede parecer grandilocuente, está confirmada por la realidad, espacios clásicos como por ejemplo la Bienal de Venecia tuvo su germen en los cafés venecianos y sus tertulias, palabra ésta devaluada con el actual uso que de este formato hace la televisión. Las dictaduras lo conocían desde siempre y también su capacidad de irradiación de opiniones, es conocida la utilización de chistes y chascarrillos que el propio régimen franquista utilizaba para “descomprimir” la agobiante dictadura que se vivía en España, también la utilización de estos espacios para las reuniones clandestinas, recuerdo la querencia que tenía el PC a reunirse en una cafetería en Valencia llamada “Acuario” más conocida entre los afines como la “pecera”.

El nacionalismo social y político, en sus dos versiones el regionalismo y el nacionalismo propiamente dicho, dos manifestaciones que comparten las mismas esencias. Se caracterizan por primar lo local sobre “lo otro” y de forma explícita no digo “lo universal”. “Lo otro” es barra libre, vinos, educación, arte, literatura, etc.

El regionalismo y el nacionalismo, a partir de ahora para no ser cansino simplemente nacionalismo, es la ideología creada en el S. XIX que más dolor y sufrimientos ha dado a la humanidad, … sin embargo goza de excelente salud, entrar en sus causas excede la capacidad de estas letrillas pero de forma esquemática y simple, se puede apuntar que florece en las crisis económicas, es fácil de explicar, no necesita grandes desarrollos teóricos, es fácilmente contagiable por el efecto acción- reacción, es casi intuitivo y puede llegar a ocupar todo espectro político, el regionalismo la derecha y el nacionalismo la izquierda, …y tan panchos, en este último caso en Cataluña, el subterfugio ha llegado a barrer a la izquierda no nacionalista.

Y por supuesto se refleja en los bares, los anises son un ejemplo, en Valencia si “tocas” un café se pide con anís Tenis, es lo más y es lo “nuestro”; el “Chinchón” es de Madrid y anís del “Mono”, lo peor, catalán; -en su defecto ponme “las Cadenas” que con Navarra no tenemos ningún pleito, y si no tienes, “Marie Brizard”-, este último me comentan mis baristas de confianza que, -sale mucho-. Los nacionalistas pancatalanistas no son mucho de anís.

Los cavas, han sido y son campo de batalla, si eres regionalista, por supuesto “Pago de Tharsys” y si pancatalanista “Gramona” o un “Torello”. Yo que no participo de esas sensibilidades me decanto más por la segunda opción.

En todos sitios cuecen habas en Aragón lo más es tomar un “Bordejé” de Ainzón, ahora al menos es bebible, en 1978 cuando lo probé por primera vez, ofrecido por un carlista de esa tierra, era un caldo horroroso, solamente soportable como militancia aragonesista.

El catalanismo ha tenido entre otras consecuencias el arruinar a la próspera industria del cava catalán, aunque han intentado desmarcarse los productores de esa imagen, declaraciones de los directivos de Freixenet, invitación a los Reyes a visitar las bodegas de Codorniu, etc. Y como consecuencia la aparición de elaboradores de cava en muchas regiones incluida la extremeña.

Ante el conflicto un barista me contaba que lo mejor es tener de las dos procedencias valenciana y catalana, para no herir sensibilidades, si se pide un copa de cava, contestar con un lacónico, -¿tiene usted alguna preferencia? La plantilla ya conoce el protocolo.

El tema de los vinos merece un espacio especial, dejémoslo ahí, como muestra presentar la variedad autóctona bobal, como una de las mejores, e incluso con propiedades anticancerígenas. Por supuesto es común pedir, -una copa de Utiel-Requena-, Alicante no existe.

Y las cervezas… ¡ay las cervezas! Todo un mundo, si eres madrileño Mahón, catalán Estrella Damm; los bares aledaños al campo del Mestalla lo tienen claro a la hora de llenar las neveras antes de los partidos. Con la permanencia del Zaragoza en segunda después de la fatal temporada, de momento se tienen que olvidar de la “Ámbar”, que por cierto ha comenzado una estrategia de expansión fuera de Aragón que para eso dejo de llamarse “La zaragozana”, para mí una de las mejores cervezas tipo Pilsen.

Dejo para el final el caso valenciano, la cerveza “El Águila”, con aguilucho imperial incluido, paso a llamarse, “Águila Amstel”, dejando la rapaz por el camino por inconveniencia manifiesta, pasando a llamarse simplemente Amstel, perteneciendo al grupo Heineken, y todavía demandada popularmente como –ponme una “Águila”-. El caso de la “Turia” , la genuina cerveza valenciana, fue adquirida por la catalana Damm, patrocinadora del Valencia C. de Futbol, no ha sido alcanzada por la beligerancia anticatalanista, que con el futbol no se juega.

Si tenía claro mi antinacionalismo, lo anterior me ratifica todavía más. Aprovecho para felicitar la reaparición de la Revista Ajoblanco que en su primer número han prometido no hablar del “procés” ni de Podemos, lo cual se agradece. Bienvenido un soplo de aire fresco.

…Y ahora me voy al cine siguiendo las recomendaciones de los críticos de El Inconformista.

 

Julio García

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