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Dispárame que ya estoy muerta

Ahora mismo siento que tengo que escribirte. Mil veces está sensación golpeó mi pecho, y seguro que mil veces más lo hará. Y se que me quedo corta, que un amor como el nuestro no se olvida y es eterno, porque mata, y porque nunca muere.

De verdad que el tiempo es relativo, ahora sin ti se me hace largo, y cuando era contigo, un suspiro. Y no me equivoco de verbo al decir que fui contigo, porque existía en tu presencia y me desvanecía en cada despegue para dejar tu ciudad.

He buscado mil palabras para describir lo que sentía, o siento, mejor dicho, ya que el te amo se me quedaba pequeño y mucho menos lo era un te quiero. Siempre he ido buscando las palabras adecuadas y cuando parecía tenerlas se atragantaban en mi garganta.

Y quizás por eso te he perdido, por no saber decirte todo lo que en mi habitaba. O simplemente el infortunio de cortar nuestros caminos y jugar caprichoso conmigo, a ver como te vas haciendo cada vez mas y más pequeña.

Y claudico a la esperanza de encontrarte al final de mi sendero, cuando la mayor probabilidad es que te encuentre otra persona en el suyo. Para serte sincera, esto me mata, pero que más me da una bala más en el costado o en el corazón, si no hay herida que duela más que tu nombre escapando de mis labios, ni tatuaje más perpetuo que tus mordiscos en mi piel.

En fin

Dispárame

Que ya estoy muerta

Natalia Aranda

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