Home » Insomne » PENSAMIENTOS DE UNA INSOMNE

PENSAMIENTOS DE UNA INSOMNE

Estaba en el primer sueño cuando un wasap me ha despertado. ¡Olvide poner el móvil en silencio!, craso error, no de la envergadura del que cometió Marco Licinio Craso, al que debemos esta expresión, pero casi.

Después de unos intentos fallidos por volver a dormir, decido levantarme. Pongo la televisión, como no, repaso la oferta de programas y me aterrorizo al comprobar que el Bertín tiene como invitado al Josemari, lo que no despierta mi interés y me viene a la memoria esa época en que quedaba hipnotizada con la imagen y declaraciones de nuestro antiguo presidente, su expresión corporal no tenía precio, era la persona que más estaba encantada de conocerse que yo había visto en mi vida, intentando aparentar ser un listo incompetente que supongo es lo que le hubiera gustado ser.

Descarto la tele, descarto la lectura del libro que tengo sobre la mesa, a estas horas no puedo concentrarme, descarto comer algo, no tengo apetito y por fin enciendo el ordenador y comienzo a escribir el artículo para El Inconformista de este mes. Está resultando poco fluido y difícil de completar… siempre puedo guardar el archivo y termínalo en otro momento, aún tengo tiempo.

Ya estoy totalmente despejada y para evitar entrar en el desficio (palabra no muy utilizada en el argot actual, de uso más frecuente en la zona de la Comunidad Valenciana. Es un estado de ánimo que aúna aburrimiento, intranquilidad, nervios, ansiedad…) habitual, decido salir a la terraza y ejercer de jardinera autosuficiente. La oscuridad no me permite el ejercicio de uno de mis hobbies, pero si observar el trozo de ciudad que mi ubicación me ofrece. Un ciudadano camina por la acera de enfrente en dirección al cajero de Bankia, ¿Quién necesita un cajero a estas horas? Unos metros más allá un grupo de inmigrantes, pertrechados con gorra de béisbol (innecesario sin el sol en el cielo), hablan animadamente mientras esperan no sé qué. Un ruido de motor rompe el apreciado silencio, es el camión de la basura, dos individuos uniformados como manda el reglamento empujan los contenedores de residuos.

Empiezo a notar el frio y abandono el exterior para refugiarme en el cómodo sofá para echar un cigarro. Es el momento de planificar el día, a priori no parece que la jornada se presente complicada… empiezo a tener sueño… siempre me sucede lo mismo, quiero dormir cuando ya no hay tiempo…

Continuará…

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*

*