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Sucedió en Ripoll

Los de fuera de Cataluña poco saben sobre Ripoll, algunos catalanes tampoco mucho, pero saben al menos que es un lugar de mucho valor histórico y simbólico para los catalanes de verdad, los que lo son de corazón. Ripoll es “el bressol de Cataluña” (sí, el bressol, la cuna, el lugar donde duermen los niños). Es un bonito lugar, en el prepirineo, rodeado de montañas, con 10.000 habitantes, debe su fama al monasterio de Santa María, que tuvo en su momento un importante papel en la colonización de tierras de conquista y en la difusión de la cultura. Se conserva un pórtico precioso del siglo XII, que es el conjunto escultórico románico más importante de Cataluña. Pero la cosa no acaba aquí, el monasterio lo mando construir el famoso conde Wifredo el Velloso, del que según parece somos “fills” los catalanes (o deberíamos serlo, yo personalmente soy hijo del butanero). Según la leyenda de “las barras de sangre”, referida por primera vez en el siglo XVI, se atribuye el diseño de la seña de Aragón, la cuatribarrada, a la mismísima mano de rey francés Carlos “El Calvo”, del que eran vasallos los condes de la Marca Hispánica, quien tomando la condal sangre que manaba de la mortal herida recibida en feroz batalla, arrastró cuatro dedos sobre un escudo dorado (sangre y oro, mejor diseño imposible), con lo que queda demostrado el origen catalán de la enseña, cosa que los maños niegan y les cabrea sobremanera. El hecho de que el conde Wifredo naciera cuando Carlos el Calvo llevaba veinte años muerto, no quita valor a la leyenda. También se le atribuye la fundación de Cataluña al haber agrupado, por designación del rey francés, la titularidad de los diversos condados de la Marca, aunque luego sucedieran uniones y desuniones, y otras muchas cosas, y aunque a Cataluña la empezaran a nombrar mucho más tarde. Sí que fue fundador de la dinastía a la que se llamó el “Casal de Barcelona”. En Ripoll se enterraba a los condes de Barcelona y de Besalú.

Eso es Ripoll, ¡casi nada!

Los moritos, que sin necesitar arma alguna, masacraron todo lo que pillaron por la Ramblas y en Cambrils, en plena crisis independentista, y que terminaron por ser abatidos, eran nacidos en Ripoll. Al parecer eran buenos chicos, perfectamente catalanizados, con trabajo, aficionados al futbol y hasta alguno independentista. ¡Hay que joderse!, “¿cómo se entiende eso?”, “l’hem fotuda”.

No voy a suponer que yo lo entienda, pero me atreveré a sugerir algunos ingredientes locales del contexto, y a apuntar algunas de sus consecuencias

-Para que nos hagamos una idea.

En Ripoll en las últimas elecciones autonómicas, las supuestamente plebiscitarias, votaron casi el 80% de la población, en primer lugar a “Junts pel si” con 6480 votos, siendo el segundo Ciutadans con 670. ¡Casi nada!

-En Ripoll están traumatizados.

Conozco Ripoll como turista, y no conozco a nadie de allí. Pero creo conocer a la Cataluña profunda. Para mí que allí los marroquís no deben de sentirse muy a gusto por muy integrados que estén. Tampoco creo que estén a gusto los andaluces o los latinos, quizás en algunos aspectos menos todavía, pues hay indicios para suponer que los nacionalistas prefiere los a marroquís o a los asiáticos (lo negarán siempre, por supuesto), porque a estos les da igual una lengua que otra, y porque son más conformados (y supongo también, porque no toman alcohol ni escuchan rumbitas o reguetón). Para mí que Ripoll es el pueblo más cerrado y aburrido de Europa (o de los 10 primeros, no vayamos a exagerar), excluyendo los suizos, por supuesto.

Moros y cristianos coincidieron en afirmar que nunca lo habrían pensado de esos muchachos. La comunidad musulmana declaró que el famoso imán, en sus sermones decía “lo normal”. La primera preocupación del Ayuntamiento fue auxiliar social y psicológicamente a las familias de los terroristas muertos, y evitar la islamofobia. En los actos posteriores se vieron pruebas conmovedoras del hermanamiento entre las dos comunidades. Lo cual es sin duda loable, pero ¿no suena un poco a sentimiento de culpa por parte de todos?

-Cataluña es “país de acogida” (quien diga lo contrario es un resentido españolista y un fascista, deduzco que debe de ser mi caso).

La idea de que somos acogedores viene de lejos, pero en los últimos meses, en los mismos meses en los que la vieja hispanofobia ha llegado a niveles delirantes, se ha vuelto un dogma como si fuera de la Santa Escritura (véase en El inconformista de marzo, mi texto La fiesta del “volem acollir” http://elinconformista.org/cuadernos-charnegos-la-fiesta-del-volem-acollir/ ). ¿No suena un poco a sentimiento de culpa?

– “No tenim por”.

Tras el ataque yihadista, el 26 de agosto hubo una gran manifestación. Pensareis que era unitaria y apolítica, contra el terrorismo y en apoya a las víctimas, yo también lo pensé, y la mayoría de los asistentes. Pues no, os equivocáis, y nos equivocamos casi todos. En complicidad con los organizadores, la Generalitat y el Ayuntamiento de Ada Colau, la Asamblea Nacional Catalana (supongo que sabéis quienes son, y sabréis de sus muchos medios y de su tremenda capacidad organizativa) repartió entre los asistentes miles, o decenas de miles, de carteles contra el rey y el gobierno español, el más celebrado decía “nosotros ponemos los muertos, vosotros las armas”, las esteladas ya las traía cada cual de casa, Ellos mismos estaban encargados del servicio de orden (zorros cuidando el gallineros), con lo que urdieron la foto que les interesaba, la del Rey rodeado de esteladas y de gentes que lo insultaban. Se apropiaron de la manifestación sin pudor alguno, una vez más engulleron limpiamente una causa popular y de todos, su gula es insaciable. Supongo que eso es lo que quieren decir cuando hablan en nombre del “poble”, y cuando reivindican la libertad de expresión.

El relato, en la manifestación y en las redes, era más o menos el siguiente: “la culpa de la muerte de nuestros muchachos de Ripoll la tiene España y el Rey, porque venden armas a los árabes” y las consignas principales eran “contra la guerra, contra la islamofobia y contra el Rey” Donde dice guerra léase Aznar, es decir Rajoy, donde dice islamofobia léase España (como se dijo aquí somos “acollidors”), y donde dice Rey léase estado español. No hubo apenas menciones a las víctimas ni a los verdugos.

La bonita consigna la de “no tenim por” supuestamente surgida espontáneamente, pensareis que se refería a la amenaza yihadista, pero no todo es lo que parece, “astutamente”, bajo mano, se referían al estado español, estaban calentándose la boca a costa de unos asesinatos en masa, puesto que casualmente ahora “no tenim por” es una de las consignas que corean en su golpe de estado institucional, o si se prefiere, de su insurrección contra el orden constitucional.

Personalmente me pareció repugnante, tuve que irme, experimenté además como una premonición de lo que iba a acontecer en Cataluña, un flas funesto.

Volveremos a sufrir ataques yihadistas, pero eso ya a nadie le importa, estamos en otra pantalla. Los homenajes han sido para nuestros policías, sanitarios, bomberos, etc. Nadie se acuerda de las víctimas, turistas en su mayoría, las escondieron bajo la alfombra, se sabe poco de quienes eran, donde han enterrado a los que murieron, o cuantos siguen graves.

Así son los que quieren liderar una República Catalana.

Socorro España, ayudadnos.

Valero de Luna (Barcelona, 16 de septiembre)

 

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