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¿Todo sigue igual? DISTRIBUCION DEL TRABAJO DOMESTICO

Artículo publicado el 21 de noviembre de 2011 en El Inconformista N.º 1

Mi interés por este tema es antiguo y se debe en gran parte a mi propia biografía y experiencia de mujer, no tanto por el hecho de padecer en mí los efectos de esa división social del trabajo, sino más bien, ante la perplejidad de que una discriminación tan evidente, se mantenga a lo largo del tiempo, con las profundas transformaciones que sin duda han ocurrido en las últimas décadas.

Los avances en el ámbito legislativo y en muchos aspectos de la vida social que han tendido a mejorar la situación de las mujeres de nuestra cultura y a reconocer la igualdad de derechos y oportunidades, como principios irrenunciables a las sociedades occidentales, no ha acabado con las desigualdades y discriminaciones en la práctica social.

Tal es así, pocos aspectos han perdurado y perduran de una forma tan inamovible como la asignación, responsabilidad y realización del trabajo doméstico.

Por otro lado, en determinados momentos, en las crisis económicas o en las necesidades estructurales para mantener el funcionamiento de la economía de mercado, ponen en cuestión la factibilidad de algunos de los elementos más innovadores del continuo proceso del cambio social, hay la tendencia históricamente repetida de reforzar los valores más conservadores y de revivir el orden social más convencional, como remedio infalible a todas las amenazas percibidas. En esta tendencia, las mujeres siempre son invitadas a considerar las ventajas de asumir el papel más tradicional, tanto para su propio bienestar, como para el de toda la comunidad y muy especialmente, para el de su familia.

Ahora mismo, encuentro claros indicios en las políticas españolas, como para identificar un renovado espíritu conservador, promotor y protector del hogar y la familia, una política más o menos intensa de privatización de los servicios públicos y muy especialmente de la sanidad que evidencia su confianza en la iniciativa privada para dar servicios de calidad y bajo coste para la administración pública. Espero que estas iniciativas no impliquen que volverán a ser las mujeres las que ocupen el lugar que el estado de bienestar va abandonando haciéndose cargo de enfermos, discapacitados, ancianos……..

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