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¿Todo sigue igual? HIPERMETROPÍA URBANA: La huella del sistema financiero

Artículo publicado el 15 de octubre de 2012 en El Inconformista N.º 11

Si alguien quiere hacer una tesis sobre el desmantelamiento de nuestra banca, aquí tiene un caso curioso para investigar: en la Pobla, el Banco Popular Español, todo un bunker, una referencia, imagen del conservadurismo bancario, ha dejado huella. Si no recuerdo mal, llevaría unos 40 años ahí, sirviendo como guía para orientar a la gente por el pueblo: “ves por ahí, donde hace chaflán el Banco Popular, echas a la derecha, y ahí está la panadería”, solían indicar los vecinos. Ahora nos hemos desorientado.

Han quitado los carteles rojos identificativos de la entidad, pero su huella, tras los años, ha quedado ahí grabada a fuego. ¿Por los siglos de los siglos? Se necesitaría una reforma integral de la fachada, y quizás otra del sistema bancario, otra vez, para hacer desaparecer esa huella, ese símbolo orientativo del pasado. Queda como un fantasma.

Los grandes iconos de la riqueza, los bancos, aquellos que algunos llegamos a creer que eran organismos públicos, que nos prestaban un servicio del cual debíamos estar agradecidos, han resultado pasar por el mismo rasero que cualquier empresa privada, gestión de recursos materiales, técnicos y personales. Y dejan huellas fantasmales.

Desmantelamiento del sistema financiero: augurio de un ciclo que empieza y termina en nuestra economía. Los grandes, los que protegían y velaban por nuestros intereses, caen como moscas, también. Quizás volvamos a tener el dinero bajo el ladrillo y los que se forren ahora sean lo que cubran nuestra seguridad en nuestros hogares en un futuro.

¿Qué nos depara éste? ¿Quién custodiará el vil, o bill, metal? Lo que sí está claro es que esta idea de negocio bancario empieza a estar en detrimento, nada mas ver lo que ha quedado de esta entidad en este lugar, reflejo de casi todos los pueblos de España.. Las cuentas no fueron, ni son, ni se prevén claras. Ni debe haber ni haber debe, el dinero debe estar, y punto pelota. La confianza de los consumidores y usuarios en estas entidades va a ser difícil de recuperar. Al menos la mía, por los siglos de los siglos: Amén.

Los Miopes, (Valencia)

 

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