W-51

Más que el aniversario de los indignados, uno debería celebrar el no-cumpleaños; Esto nos llevaría algo más lejos de las preguntas – hasta cierto punto editorialpertinentes – sobre si uno se ha alejado o acercado al movimiento o si los mismos indignados le son ‘simpáticos’, ‘antipáticos’ o ya resultan ‘indiferentes’.

Estas preguntas siempre tienen ese touch de posicionar a quien va a responder en un entramado donde se calibrará la relevancia del 15M en función de su espíritu. ¿Se han alejado o se han abandonado? ¿Han traicionado aquellos ideales por los que luchaban enzarzándose en debates sin fin y en miles de propuestas que se van archivando poco a poco? Quizá uno deba salirse de la propia pregunta y contestar desde otro lugar. Siempre nos insisten los mismos puritanismos que efectúan algo así como una ley de conservación del espíritu. Pero el espíritu es un soplo, y lo que aquí se está jugando es más bien un ciclón o un huracán sin ninguna linealidad bajo ciclones o huracanes de igual no-linealidad. No la propia linealidad la que asegura la consecución de fines, como tampoco el fin del 15M se agota en asambleas y consensos ideales (a pesar de la insistencia de muchos de sus integrantes). Son las bifurcaciones y los desvíos los que permiten aprender un camino que no está hecho y que no puede llegar al lugar mágico donde todo se resolverá con un chasquido de dedos. Por el contrario, las bifucarciones son necesarias si se quiere seguir destejiendo la maraña de detritus político-financiero con la que cada día nos topamos.

Y de nuevo la pregunta: ¿Nos hemos extraviado? ¿Se extravían? ¿Qué pasa? ¿Debemos realmente ser fieles al Acontecimiento del 15-M?  La fidelidad al acontecimiento siempre huele fidelidad por lo seguro y por lo pasado, como si la Verdad del acontecimiento del quince de mayo fuese y tuviera que corresponder exactamente a las verdades que hoy se entrecruzan y nos asaltan. El riesgo de esta moda de fidelidad es caer en una creación de moldes en serie a partir del 15-M, de ese punto en concreto, arrastrando medidas de control y prevención en el propio decurso del movimiento 15M (que ya no es 15-M sino W-S1) para que no se desvíe demasiado. Pero es que esa es su condición, no ser siempre igual y no poder serlo. Quizá estemos pidiendo algo allí donde ya no puede ser y cabreándonos porque seguimos siendo incapaces de reconocer una falta de fuerza y nos satisface la idea de forzar el movimiento. Hay que asumir ciertas consecuencias y hechos, saber de victorias y derrotas. En resumen: saber de bifurcaciones.

Dicho todo lo anterior, podremos acordar que  el espíritu del 15-M es el cuerpo del W-S1 y la comprensión de ello es sumamente importante para no caer en agujeros doxológicos que terminen por simular movimiento allí donde no lo hay y viceversa.

Feliz no-cumpleaños.

Futurpunk, (Valencia)

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